sábado, 26 de junio de 2010

¿A qué le apuesta Gustavo Petro?





Camilo Cruz y Felipe Ortega[1]

En estos días se ha venido comentando el interés del ex candidato presidencial Gustavo Petro por generar un diálogo con el presidente electo Juan Manuel Santos. Dicho interés se manifestó en una carta en la que Petro deja claro que hay tres temas claves para “la construcción de una democracia estable y pacífica en nuestra sociedad: 1. La Tierra; 2. El Agua y 3. Las Víctimas”. 

Indudablemente, estos tres temas no han estado en las prioridades de la actual coalición de gobierno aún cuando crear una ley de víctimas y realizar una reforma a la propiedad de la tierra son pasos fundamentales con miras a generar condiciones que faciliten la desactivación de formas de violencia política en el país.

La idea de Petro fue rechazada de plano por el comité directivo del Polo Democrático, aduciendo que “la misiva de Petro "no expresa la iniciativa del Polo de ser un partido de oposición al actual gobierno". Evidentemente, el malestar causado por la misiva de Petro radica en que su elaboración no fue consultada con el partido y contiene un tufo de participación en el gobierno de Unidad de Juan Manuel Santos, hecho que sería incoherente con la posición política del partido de ser la oposición, pues ante la ambigüedad del Partido Verde, y salvo algunas excepciones en el liberalismo, solo el PDA sería el partido de oposición. En este escenario, la idea de Petro ha venido generando una disputa innecesaria en el PDA contribuyendo a romper la opción minoritaria de hacer oposición

La pregunta que queda en el aires, entonces, es ¿qué busca Petro con esta carta?

Inicialmente podemos considerar dos opciones:
 
(1) Una jugada política que busca, apelando a un término popular, “medirle el aceite” a la solidez del acuerdo de unidad nacional que propuso Santos. En ese sentido, el ex-candidato presidencial al proponer los tres temas de dialogo, indagará si el popular acuerdo de unidad es algo más que un acuerdo burocrático que busca satisfacer las crecientes ansias burocráticas de la coalición oficialista, ampliada por la inclusión del Partido liberal y el incierto futuro de la bancada Verde, sin contar las inocultables negociaciones con el PIN.

  (2) Petro busca entrar al gobierno de unidad, opción lejana pero no descartable, hecho que significaría la virtual desaparición de la oposición extra parlamentaria y un duro golpe a la capacidad de la bancada del Polo para realizar una oposición visible y efectiva. En el pasado reciente la participación burocrática de figuras de la oposición en el gabinete ministerial de los gobiernos no introdujo grandes cambios en la agenda de gobierno pero si costó electoralmente para partidos como AD M-19.

Concluida la primera reunión de Petro con Santos, el ex candidato dio a conocer por su cuenta de  Twitter las conclusiones del evento: “1. El gobierno electo convocará un dialogo nacional para concertar políticas sobre tierras, agua y víctimas, 2. Se establece el compromiso de mejorar el clima entre gobierno y oposición, para generar garantías dialogo democrático” 

A primera vista las conclusiones muestran al gobierno electo abierto a conversar sobre unos temas puntuales de interés nacional y marcan una diferenciación con el estilo de gobierno del presidente saliente con respecto a la oposición. Sin embargo es difícil conocer a profundidad el alcance que tendrán estos diálogos, el margen de independencia con el gobierno que tendría la oposición de prosperar un dialogo o el papel que jugaría Petro en la situación creada con estos diálogos.

El Polo ha emergido tempranamente como el único partido de oposición, rotulo que no impide que gobierno y oposición dialoguen frente a temas puntuales, con los cuales evitar episodios vergonzantes como los del gobierno saliente en el caso de la ley de víctimas. Sin embargo, de producirse una fractura en la oposición y de tomar el dialogo un camino de participación burocrática se generará un sistema de gobierno cerrado a la crítica, en el que solo imperará un dialogo ‘burocrático’ semejante al del PRI durante el siglo XX en México.

Petro y Santos son dos jugadores políticos de alto nivel y ninguno se mueve sin tomar en consideración todos los resultados posibles de sus acciones, el dialogo instaurado entre los dos demuestra estas habilidades pero dejan un mal sabor porque ocurren en medio de la repartición burocrática del gobierno de ‘unidad nacional’ y debilita la siempre frágil unidad del Polo.

Sí Petro consigue liderar un dialogo respetando la independencia y el carácter de oposición del Polo tanto él como su partido saldrán fortalecidos mostrando la vocación del PDA de ser oposición deliberante y propositiva, si por el contrario su intención es la de participar en el gobierno, su imagen quedaría por el piso y llevaría al Polo a una nueva crisis. Santos por su parte se juega su capacidad de estadista para distanciarse de los prejuicios del gobierno anterior, reto impresionante pues la continuidad de las ideas del uribismo (los populares “tres huevitos”) es su principal inspiración y votación.


[1] Politólogos de la Universidad Nacional de Colombia. 
Camilo Cruz editor contenidos web de la iniciativa -Yo Cuido mi Voto-

*Foto: WiKiCiudadanía

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